La oveja negra de la familia del fraude

Cuando en 2007 la empresa de consultoría que dirigía Jason Sheedy, estadounidense de 38 años, empezó a tener deudas y acreedores a la puerta de su casa hizo gala de su ingenio no para sanear sus cuentas sino para hacer negocio defraudando a la compañía aseguradora AXA.

El dinero escaseaba pero no así su colección de arte, ya que contaba con pinturas de artistas reconocidos como Rembrandt o Dalí y otras piezas de gran valor histórico. Así, según el informe del FBI que posteriormente investigó este caso, en vez de intentar vender y deshacerse de esta colección de forma honesta para el pago de sus deudas, urdió un plan para ganar dinero rápido y a principios del año 2007 decidió asegurar su colección de arte. En septiembre de ese mismo año denunció el robo de varias de estas obras de arte cuando, supuestamente, se estaba mudando y un ladrón se hizo con las pinturas que iban en el camión de mudanzas. En su reclamación, Sheedy declaró el robo por un valor de 274.905 dólares aunque finalmente la aseguradora tasó el ‘supuesto’ robo en 254.932 dólares que percibió en enero de 2008 como indemnización. Rápido y sencillo y su colección, en casa, intacta.

Algunas deudas quedaron saldadas pero no fue suficiente y Sheedy consiguió que la rentabilidad de estas obras se alargara en el tiempo ya que, según el FBI, entre 2007 y 2011 estos cuadros pasaron por diferentes casas de empeño hasta que en mayo de 2011 y, de nuevo, acuciado por las deudas, seis de estas obras de arte ‘robadas’ aparecieron en artbrokerage.com, portal de una casa de subastas de Nevada. Puede que Sheedy pensara que igual cuatro años después de denunciar el robo de las obras de arte nadie estaría ojo avizor y decidió, incluso, subastar estos cuadros bajo su propio nombre. Craso error.

A raíz del intento de esta subasta Sheedy fue arrestado y acusado de delito de fraude por denuncia falsa, acto que le pudo llevar a pasar mucho tiempo en prisión. Sin embargo, cuando dos años después se celebró el juicio, se declaró rápidamente culpable y pidió perdón. Finalmente tanto el fiscal como la sala acordaron en reducir esta pena a tres años de libertad condicional, 500 horas de servicios a la comunidad y una multa de 325.000 dólares puesto que su trayectoria no encajaba con el ‘típico’ delincuente.


Este artículo pertenece al hilo ‘Los 12 mayores fraudes de la historia’ a través del cual estamos viajando durante 2018.

A lo mejor has llegado a este artículo desde el QR de nuestro calendario 2018 y ya has leído el texto previo. Si no es así, aquí puedes ver el calendario entero.

Autor del artículo
Cristina Padilla
Detective y periodista

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *