Kate Warne, la primera detective

23 de marzo de 1861, el presidente de la Philadelphia Wilmington and Baltimore Railroad recibe un telegrama de una sola línea: «Plums delivered nuts safely». Las ciruelas han entregado las nueces sin incidentes. El remitente era Allan Pinkerton y el críptico mensaje suponía una prueba del éxito de la operación. Abraham Lincoln, gracias a la agencia Pinkerton, acababa de burlar los planes de asesinato de los secesionistas en Baltimore y viajaba seguro hacia Washington DC, donde apenas unas semanas después se convertiría en uno de los más carismáticos presidentes de los Estados Unidos de América. Junto a Lincoln se encontraban su escolta y amigo Ward Hill Lamon y tres detectives, el propio Pinkerton, George Bangs y Kate Warne, quien había jugado un papel crucial en la operación.

Apenas cinco años antes, una joven viuda llamada Angie M. Warne se había presentado en las oficinas de la Agencia Pinkerton en Chicago solicitando una entrevista para cubrir el puesto de detective anunciado en la prensa local. Era una época en que las mujeres empezaban a cambiar las fábricas y los campos por puestos de secretaria en las oficinas, pero Pinkerton no estaba preparado para que una mujer solicitase cubrir la vacante de detective. Warne replicó: «Las mujeres podemos ser muy útiles para sonsacar secretos en multitud de lugares inaccesibles para los detectives varones». A partir de ese momento sería conocida por todos como Kate Warne.

En sus memorias, Pinkerton describiría a Warne como «la mejor entre los mejores», una persona «dominante, clara, de rasgos expresivos… Esbelta, de pelo castaño, graciosa en sus movimientos y dueña de sí misma. Sus rasgos, aunque no se les hubiera podido llamar bellos, tenían un arrojo decididamente intelectual. Su cara era honesta, por lo que cualquiera que se encontrase en problemas la elegía instintivamente como confidente». De hecho, a lo largo de su carrera, Warne desplegó sus habilidades para hacerse con la confianza de las damas de la alta sociedad sureña, que conversaban alegremente sobre los planes secesionistas de sus esposos, y congraciarse con las esposas de criminales, que le confesaban los secretos de sus maridos.

Casos célebres

A pesar de la inicial oposición del hermano y socio de Allan, Robert Pinkerton, que se resistía a contratar mujeres detective, Warne desarrolló una trayectoria impecable y abrió la veda para que otras mujeres se incorporasen a la Pinkerton’s National Detective Agency. No en vano, en 1860, cuarenta años antes de que las mujeres tuvieran derecho a ocupar el cargo de detectives en la Policía de los Estados Unidos, la agencia creó el Pinkerton’s Female Detective Bureau, del que Warne sería supervisora y se encargaría del adiestramiento de sus integrantes.

Su primer caso célebre llegaría en 1858, cuando la Adams Express Company contrató los servicios de la agencia Pinkerton para probar la malversación de 50.000 dólares por parte de uno de sus empleados, Nathan Maroney. La fecha del juicio se acercaba sin que se pudieran aportar pruebas definitivas contra Maroney y la Adams Express había perdido toda esperanza de incriminarlo. Mientras tanto, Pinkerton había puesto todo de su parte, implicando en el caso a ocho agentes durante diez meses sin obtener resultados… hasta que puso en juego la carta de Warne. Esta se convirtió rápidamente en la confidente de la esposa de Maroney e invirtió tres días consecutivos en convencerla para que desvelase el paradero del dinero malversado por su marido. Junto a ella, llegó a urdir un plan para huir con el botín a un lugar recóndito de Estados Unidos hasta que el caso cayese en el olvido. Gracias a Warne, se obtuvieron las pruebas necesarias para que Maroney fuera sentenciado a una pena de cárcel de 10 años y la Adams Express recuperó 39.515 dólares de la cantidad total. Como Pinkerton describiría en sus memorias, Warne consiguió la victoria y, apesar de su cansancio tras los días de encierro, sintió «la orgullosa satisfacción de saber que los honores de aquel día pertenecían a una mujer».

Entre las muchas virtudes de Warne, se contaba su capacidad para para adoptar disfraces e imitar acentos marcados con naturalidad, virtudes que le fueron de gran utilidad, sobre todo, en los años de la Guerra de Secesión. Durante esta época, adoptó la apariencia y el habla de una belleza sureña y contribuyó a desmantelar los círculos secesionistas contrarios a Lincoln, como el de Rose O’Neal. Warne, que utilizó numerosos sobrenombres como Mrs. Cherry o Mrs. M. Barley, se infiltró en los lugares de reunión más concurridos por la alta sociedad, como el conocido Hotel Barnum, donde frecuentemente la acompañaba el propio Allan Pinkerton, haciéndose pasar por su esposo.

Dicho talento para el disfraz le valió, así mismo, para resolver el caso del envenenamiento del Capitán Sumner, quien tenía sospechas de que estaba siendo intoxicado por su hermana, Annie Thayer. En esa ocasión, Warne se caracterizó de adivina y, aprovechando sus dotes para la investigación, convenció a Thayer de sus poderes describiéndole datos de su pasado como si los hubiera descifrado mentalmente. De este modo, no le fue difícil recabar la información necesaria, de boca de la propia Thayer, para incriminarla públicamente como autora del intento de asesinato.

La trama Lincoln

A finales de 1860, Abraham Lincoln ganó en las urnas la presidencia de los Estados Unidos, a pesar de la dura oposición del partido demócrata, especialmente de los terratenientes esclavistas del sur, cuyo estilo de vida se veía amenazado por la ideología del nuevo gobernante. Durante semanas, Lincoln realizó una gira de celebraciones y discursos, trasladándose en ferrocarril por las ciudades más importantes del país, antes de jurar su cargo en Washington DC el 4 de marzo de 1961.

El 3 de febrero, ante las sospechas de Samuel Felton, presidente de la compañía de ferrocarriles que recorría la costa este, Pinkerton envió un equipo a la ciudad de Baltimore para desenmascarar una operación que podría haber cambiado la historia de los Estados Unidos. A la cabeza estaba Warne, que tras cinco años de trayectoria en la agencia se había convertido en una profesional apreciada por su eficacia.

Warne se inmiscuyó subrepticiamente en la sociedad de Baltimore, utilizando el sobrenombre de Mrs. Cherry, y en apenas dos semanas consiguió desentrañar el cómo, el cuándo y el porqué de los planes de atentado contra el presidente electo. Según la agenda oficial, Lincoln llegaría a Baltimore durante la mañana del 23 de febrero y atravesaría la ciudad en un desfile oficial que transcurriría desde la estación de la calle Calvert hasta la estación de la calle Candem, donde tomaría un tren que le conduciría hasta Washington. La intención del grupo contrario al presidente era simular una trifulca al paso de la comitiva que distrajera la atención de las fuerzas de la ley encargadas de la seguridad del evento. Aprovechando el tumulto, un grupo rodearía a Lincoln que, finalmente, sería asesinado.

Warne comunicó su descubrimiento a Pinkerton escasas horas antes de que el plan se hiciera efectivo y trazó un plan para desmoronarlo. El primer y principal obstáculo era convencer al presidente, que se encontraba aún en Filadelfia, para que cancelara el desfile en Baltimore y atravesara la ciudad encubierto. Las evidencias obtenidas por Warne sirvieron para persuadir a Lincoln, aunque este se resistía a parecer un líder débil ante el electorado de toda la nación.

El 23 de febrero, a las 3:30 de la madrugada, Lincoln llegó a Baltimore, horas antes de lo esperado. Disfrazado, ocultando su delgada fisonomía con un gran abrigo, apoyándose en un bastón y cubriendo su cabeza con un sombrero de fieltro, atravesó las calles de la ciudad en compañía de Kate. Esta había organizado el recorrido hasta Washington en el último compartimento de un tren sin escalas, donde había reservado cuatro camas para ella y sus tres hermanos. Haciendo uso de sus privilegiadas dotes de convicción, consiguió que el interventor permitiera mantener abierta la puerta trasera del vagón para garantizar que uno de los viajeros, que debido a una enfermedad necesitaba trato preferente, accediera al tren de manera cómoda y discreta.

Gracias al compromiso de Felton en la operación, el tránsito de la vía fue despejado y el presidente alcanzó ileso la estación de Washington DC a las 6:00 de la mañana. Durante la noche, los tres agentes que custodiaban la seguridad de Lincoln alternaron la guardia para prevenir cualquier atentado improvisado, motivo por el que, según algunos, se acuñó el lema de cabecera de la Pinkerton National Detective Agency: «We never sleep».

Legado

Warne consagró su vida a la investigación hasta que el 28 de enero de 1868, a los 35 años, murió a causa de una neumonía. Sus últimos días transcurrieron en una habitación de la residencia de Allan Pinkerton, en el número 94 de la calle Washington, en Chicago. Posteriormente, Kate Warne fue enterrada en el cementerio Graceland de la misma ciudad, en una parcela que Pinkerton reservaba a los agentes sin vínculos familiares. Su lápida descansa a día de hoy entre la del propio Allan y la de Timothy Webster. Pinkerton lamentaría la pérdida durante toda su vida y recordaría a Kate y Timothy como las personas que hicieron de su agencia una organización «eficiente y honorable».

 

Warne fue la precursora en una profesión que no normalizó la presencia de mujeres detectives hasta entrado el siglo XX. Lamentablemente, Billy Pinkerton, hijo de Allan, declararía en una entrevista publicada el 28 de enero de 1884 en el St. Louis Post lo siguiente: «No empleamos (a mujeres) por norma. No creo en ellas. De hecho, mi experiencia es que sólo he conocido a dos o tres que alguna vez valieran algo. La mejor de las que he conocido fue Angie M. Warne, que ahora está muerta. Tenía ideas como un hombre y ejecutaba sus ideas como un hombre. La Sra. Warne parecía razonar de un modo masculino y no tenía miedo de abordar cualquier tipo de caso. Pero el negocio no se ajusta al perfil de la mujer».

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<h5 class=”p1″ style=”text-align: justify;”>Este artículo se publicó en primer lugar en el número de marzo de 2017 de <a href=”http://detectivesdeempresa.com/2017/01/nace-la-confidencia-mutua/”>La Confidencia Mutua</a>, un medio exclusivo para clientes y amigos de Detectys. Si quieres recibirla en tu correo electrónico accede a <a href=”http://eepurl.com/cAjlz9″>este formulario</a>.</h5>

Autor del artículo
Ángela Farfán de los Godos

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