El falsificador de billetes

¿Quién no ha soñado alguna vez con tener una máquina que imprima billetes de curso legal? Pues eso es lo que debió pensar Artur Virgilio Alves dos Reis cuando fraguó, en 1925, uno de los mayores fraudes de falsificación de moneda conocidos.

Con tan solo 19 años Alves dos Reis emigró a Angola, por entonces colonia portuguesa, para hacer fortuna. Su carrera como estafador empieza al desembarcar en Angola con un título falso de ingeniero bajo el brazo expedido por la inexistente Polytechnic School of Engineering. Con él consiguió un puesto de gerente en la compañía de Ferrocarriles Transafricanos de Angola. Con su trabajo logró ganarse la confianza de sus jefes y forjarse una reputación en la colonia y gracias a ello adquirió acciones de la empresa a través de un cheque sin fondos, ganando una considerable fortuna al revenderlas.

Artur Virgilio Alves dos Reis

Su carrera como estafador despegaba, sin embargo en 1924 fue detenido tras comprar la compañía angoleña Ambaca con cheques sin fondos y luego cubrir estos cheques con las reservas de la empresa. Aunque la suerte seguía de su lado y fue puesto en libertad tan solo 54 días después por un defecto de forma. Estos días como recluso no cayeron en saco roto y en la cárcel urdió el caso de estafa más importante conocido en Portugal.

Alves dos Reis redactó un documento supuestamente firmado con el Banco de Portugal falsificando las firmas del administrador y tesorero del Banco de Portugal autorizando la puesta en circulación de cien millones de escudos con el objetivo de ayudar al desarrollo económico de la colonia de Angola. Gracias a sus contactos de la cárcel consiguió que dicho contrato fuera rubricado por los embajadores portugueses en Holanda, Gran Bretaña, Alemania y Francia.

Ya solo quedaba imprimir los billetes, para lo cual se sirvió de sus contactos para localizar, en diciembre de 1924, la imprenta inglesa que le daría 200.000 billetes de 500 escudos con la efigie de Vasco de Gama, exactamente iguales a los de curso legal en Portugal. Todo ello, exigiendo a los impresores de Waterlow & Sons la máxima discreción y confidencialidad.

Con 25 millones de escudos en el bolsillo Alves dos Reis fundó el Banco de Angola y la Metrópolis al mismo tiempo que compró acciones del Banco de Portugal, entonces empresa semiprivada, para controlar el consejo de administración y no levantar sospechas con sus negocios. Sin embargo, fue descubierto cuando ya había adquirido un 20% de esta entidad gracias a una investigación del diario lisboeta O Século a cuyo corresponsal en Angola llamó la atención el ritmo de vida de este joven que para entonces contaba tan solo con 27 años de edad. Así, cuando el diario destapó el fraude en diciembre de 1925 Alves dos Reis fue detenido mientras todo un país asistía, estupefacto, al tambaleo de un banco nacional. En 1930 se celebraría el juicio en el que se condenó a Alves dos Reis a veinte años de prisión.

8 de diciembre de 1925, Lisboa. Los afectados acuden en masa a las instalaciones del Banco de Portugal. En billetes falsos ya había en circulación en el país el equivalente en la actualidad a más de 50 millones de euros.

Puesto en libertad en 1945, la cárcel no tuvo el efecto que se esperaba sobre Alves dos Reis. Fue arrestado nuevamente en 1952 por otro presunto fraude, aunque no llegó a cumplir su sentencia ya que en 1955 falleció.


Este artículo pertenece al hilo ‘Los 12 mayores fraudes de la historia’ a través del cual estamos viajando durante 2018.

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Autor del artículo
Cristina Padilla
Detective y periodista

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