El «creador» de la estafa piramidal

«Busqué problemas y los encontré»

(ojo, antes de que sigas leyendo tienes que saber que la estafa piramidal, en realidad, es Made in Spain)

¡Los locos años 20! La década en que la tecnología lo puso todo en movimiento. La fotografía se convirtió en cine, las calles se llenaron de automóviles, los clubs de música y los trajes… de rayas. La asociación es inmediata: años veinte, Estados Unidos, economía y estafa. El escenario perfecto para los visionarios como Charles. ¿Os habéis fijado ya en su bigote?

Así de bien definió su argucia al final de sus días:

«Mi negocio es simple. Es el viejo juego de robar a Pedro para pagar a Pablo. Tú me dabas cien dólares y yo te daba un billete por valor de ciento cincuenta a pagar en tres meses. Normalmente, yo lo hacía en cuarenta y cinco días. Mis billetes adquirieron más valor que la moneda americana… Luego llegaron los problemas. Todo se vino abajo». 

Por simple y viejo que fuera el juego, el hecho es que a día de hoy aún funciona y, aunque en España lo conocemos por el nombre de estafa piramidal, en Estados Unidos se le conoce como sistema Ponzi. Merecidamente. Con este método llegó a ganar más de un millón de dólares en el tiempo récord de tres horas. ¿No te impresiona? ¡Te reto a que lo intentes!

Por cierto, aquí tienes uno de los billetes a los que se refiere, por si quieres empezar a coger apuntes.

Lo bueno de Ponzi es que, como de cualquier genio, se puede aprender algo. Y ahora no me refiero a las estafas. Cualquiera podría pensar que habría terminado su vida forrado o en la cárcel. Pero no. Tras una serie de años en el trullo, fue deportado a su Italia natal, donde se ganó la vida durante un tiempo como traductor de inglés. Un breve repunte en su biografía, como cargo de responsabilidad en una aerolínea italiana, lo llevó hasta Río de Janeiro y la Segunda Guerra Mundial hizo que se quedara allí hasta sus últimos días, trabajando esporádicamente como profesor de inglés y viviendo, la mayor parte del tiempo, de la beneficencia.

¿Qué se puede aprender de esto? Simple. Que aunque al final no tuvo suerte, mantuvo la sonrisa hasta el final.


Este artículo pertenece al hilo ‘Los 12 mayores fraudes de la historia’ a través del cual estamos viajando durante 2018.

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Autor del artículo
Ángela Farfán de los Godos

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