Detectives anti fraude (4): las estafas en la escolarización

Uno de los criterios que se tienen muy en cuenta a la hora de obtener puntos en el baremo para adjudicar las plazas de los colegios o las guarderías públicas, se encuentra en el hecho de que la residencia de los padres del alumno, o el centro de trabajo, esté próximo al centro educativo. El motivo de la estafa viene determinado cuando, en la solicitud de admisión para disponer de esos puntos extra, se presentan certificados de empadronamiento que no corresponden al domicilio familiar, empadronándose en domicilios cercanos al centro escolar, en casa de algún familiar, un amigo, etcétera; llegando incluso, en ocasiones a alquilar temporalmente una vivienda con este propósito.

En dicho baremo se tiene en consideración, además, si existe una enfermedad crónica del niño, alguna discapacidad –ya sea del alumno o de un miembro de la unidad familiar-, la existencia de un hermano que esté estudiando en el mismo centro escolar o el nivel de renta de la familia. Sobre este último punto también se produce fraude cuando padres autónomos y/o con profesiones liberales suelen reducir sus ingresos en la documentación entregada, declarando cantidades distintas a las reales, con lo que consiguen, de ese modo, algunos puntos extra. Se dan casos de personas que tienen hasta un punto por renta, que significa que tienen pocos ingresos y, sin embargo, poseen un patrimonio nada desdeñable, y traen a sus hijos de una guardería privada a una pública.

La víctima

  • El centro escolar que otorga una plaza a un alumno cuyos padres han alterado la documentación entregada con la finalidad de conseguir una plaza, cerrando la puerta, en muchos casos, a otros alumnos que quizá sí necesitaban la plaza. El centro educativo suele ser receptor de las quejas de los padres de estos alumnos.
  • Padres afectados que no disponen de una plaza para sus hijos en el centro escolar que les correspondía, mereciéndola en muchos casos.

El perfil del estafador
• Padres que, con el objetivo de llevar a sus hijos al centro escolar que más les interesa, alteran los datos incorporados en el formulario con el fin de conseguir puntos extra en el baremo de puntuación.

El detective privado como herramienta antifraude
Mediante una investigación el detective privado -a petición de los padres o del centro escolar-, puede comprobar si los datos aportados por los padres de los alumnos sospechosos son verdaderos o falsos; en el caso de haber cometido un fraude en los datos aportados al centro educativo son correctos, puede emitir un informe con la información obtenida y contrastada, con el fin de detectar los casos de estafa y alteración de la documentación.

La línea principal de investigación será la de confirmar y verificar el domicilio en el cual la familia dice estar empadronada, o el del centro donde documenta que trabaja. Asimismo, el detective privado se encargará de verificar el medio de vida y sus ingresos (autónomo, empresario, trabajador por cuenta ajena, etc.).

El informe resultante tendrá validez como prueba ante un posible procedimiento.

Autor del artículo
Oscar Rosa
Contrasta2 | Detectys

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